Uno de los usos más rentables de la IA es el aumento de la productividad en las empresas. Las soluciones basadas en inteligencia artificial se usan en el día a día de muchas compañías industriales y de servicios. Es una tecnología que ha llegado para quedarse y de la que solo aprovechamos una pequeña parte de todo su potencial. Te comentamos que, como en la actualidad, la IA está transformando el funcionamiento diario de muchas empresas.
Según el portal tecnológico DigitalEs la IA elevará entre un 10 y un 30% la productividad de las empresas en los próximos años. Otras fuentes que hemos consultado, como Le Grand Continent, suben esa incidencia por encima del 70% en algunas fases del proceso productivo.
Desde luego, la IA es un tema de actualidad. Un asunto del que todo el mundo habla y que no está exento de polémica. Mientras encontramos entusiastas defensores de esta tecnología, nos topamos con firmes detractores.
Uno de los aspectos de los que más se habla es de cómo la IA puede sustituir el trabajo humano. En los hechos, esta tecnología se está empleando en la automatización de tareas. En la ejecución de trabajos burocráticos y repetitivos. Actividades que suelen ocupar mucho tiempo de la jornada laboral y que apenas añaden valor a la producción.
Esta tecnología libera a los trabajadores de las tareas más tediosas y facilita que enfoquen su talento y profesionalidad en otras áreas más rentables o que requieren una atención más personal.
La IA también se está utilizando en la recogida y análisis de datos y en la predicción de la evolución más probable de los acontecimientos. Una herramienta valiosa en la toma de decisiones empresariales. Nadie, en su sano juicio, dejaría la dirección de una empresa en manos de una máquina. Pero estas soluciones facilitan bastante la dirección.
Estos son algunos de los beneficios concretos que reporta la IA en el funcionamiento cotidiano de las empresas.
Automatización de tareas.
Una de las ventajas de la digitalización de las empresas es la automatización de las tareas. Pensemos en el área de la contabilidad. Un simple movimiento de caja, que hace 20 años podría ocupar horas de trabajo en el departamento de contabilidad para que quedara registrado en todos los libros, de manera adecuada, hoy se resuelve en cuestión de segundos, gracias a todas las integraciones que permiten los software de gestión. Esto facilita que los libros y archivos estén actualizados en tiempo real.
La IA le da una vuelta de tuerca más. Ya que es una tecnología, aprende de su práctica y tiene capacidad de auto-ajustarse. Consiguiendo, como señala IBM, acelerar cada vez más el trabajo y reducir el riesgo de error humano.
Un proveedor de seguros, con herramientas de IA, puede calcular pagos, estimar las tarifas y abordar las necesidades de sus productos, en múltiples expedientes abiertos, mientras dedica su trabajo a la atención directa de los asegurados y a la venta de seguros. Base de las ganancias y del buen funcionamiento de la compañía.
Según IBM, la automatización inteligente, basada en la IA, se cimienta en tres componentes fundamentales: el análisis de datos (estructurados y no estructurados) por medio de algoritmos complejos; la Gestión de Procesos Empresariales (BPM), que tiene que ver con la administración de flujos de trabajo; y la Automatización de Procesos Robóticos (RPA); relacionada con las automatizaciones de los software.
Detectar cuellos de botella en la producción.
Muchas veces, un proceso productivo puede verse atascado en un punto concreto que impide que se alcancen los objetivos de producción. En ocasiones, este escollo se detecta con rapidez, pero otras veces descubrirlo puede llevarle tiempo a técnicos, cuadros intermedios y hasta ingenieros hasta dar con él. Con la IA, detectar estos cuellos de botella es casi inmediato.
Relata el periódico Expansión que la planta embotelladora que tiene Coca Cola en el polígono industrial de Zona Franca (Barcelona) y que es una de las más grandes que tiene la compañía en todo el mundo, está monitorizada por una red neuronal basada en Inteligencia Artificial que detecta el más mínimo error en cuestión de segundos.
Esta planta envasa al año más de 1.200 millones de litros de refresco. No solo de su marca central: Coca Cola, sino también de otros productos que la compañía tiene como Fanta, Sprite, Aquarius, etc.; y de las diferentes versiones del refresco de cola, que incluyen hasta 35 opciones distintas.
Un pequeño error en esta planta, por mínimo que sea, puede ralentizar la producción del día, ocasionando pérdidas para la empresa y afectando el cumplimiento de los compromisos que la compañía tiene suscritos en el abastecimiento de los mercados o a las campañas de marketing, como lanzamientos o promociones, orientados a aumentar los beneficios.
Mitigar los riesgos.
Detectar los posibles riesgos para las empresas y mitigar sus efectos es una de las ventajas más destacadas que nos ofrece la I.A., tal y como comentan en su web los asesores de Crowe, una auditora y consultoría internacional especializada en política fiscal y gestión de empresa, y que trabaja en diferentes sectores que van desde la banca y los seguros, hasta la atención médica y la industria.
Y es que los riesgos que pueden afectar a una empresa no dependen únicamente de su actividad. Hay muchos factores que se escapan de su control. Uno de ellos son los continuos cambios legislativos que se producen en los países, tanto en materia fiscal, como en política medioambiental o en estándares de calidad y defensa de los derechos de los consumidores.
Las normativas cambian de un día para otro y el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. De muchos de estos cambios legislativos o normativos no son conscientes los empresarios o los conocen cuando llevan tiempo aprobados. Lo que les sitúa en una situación de desventaja.
Si una empresa opera a nivel internacional, tiene contratos o vende sus productos fuera de sus fronteras, aunque esté dentro de la Unión Europea, hay variables que debe tener en cuenta. No solo la legislación del país de destino, sino su situación económica y su posible evolución.
Todos estos datos los recogen algunas herramientas de IA y los cotejan con el funcionamiento habitual de la empresa. Previniendo posibles riesgos y sugiriendo medidas para evitarlos.
Predecir necesidades de mantenimiento.
Empresas dedicadas a la industria, la logística o la agricultura pueden utilizar la IA para adelantarse a las averías y detectar cuestiones que requieren una atención especial.
En el terreno de la agricultura de precisión, o agricultura 4.0, que utiliza las últimas tecnologías en la gestión de los cultivos, el periódico La Opinión de Zamora habla del proyecto Tritón. Un modelo predictivo, basado en Inteligencia Artificial, desarrollado por la empresa Cotesa, que es capaz de prevenir las sequías y detectar las necesidades de riego de las zonas de labranza, empleando información proporcionada por satélites meteorológicos, estaciones terrestres, modelos de predicción climática y todo el historial hidrológico que afecta al área en estudio.
Las conclusiones que arrojan proyectos como este se pueden transferir a las autoridades locales y regionales, las cuales pueden comunicárselas a los agricultores por medio de asociaciones y sindicatos agrarios. Con tiempo para que adopten medidas que eviten la pérdida de rentabilidad de sus cultivos.
Del mismo modo, las explotaciones agrarias pueden contratar estos servicios de monitorización para tener un seguimiento más detallado de sus fincas en aras de ampliar la productividad.
En una época tan impredecible y cambiante, como la que estamos viviendo, fruto del cambio climático, contar con herramientas de este tipo ayuda a los agricultores a sortear los infortunios y a hacer rentables sus explotaciones. Manteniendo a flote un sector tan decisivo para la economía como es el sector primario.
Mejora la atención al cliente.
A día de hoy estamos acostumbrados a ver en multitud de páginas web de empresas, chat box que funcionan con Inteligencia Artificial y que resuelven las dudas de los usuarios que visitan estas webs. Del mismo modo, podemos percibir cómo muchos de los teléfonos de atención al cliente de empresas y servicios públicos están atendidos por sistemas electrónicos.
Como ciudadano y consumidor, tengo que indicar que esta no es la opción que más satisface. Si necesito ponerme en contacto con un servicio de atención al cliente o solicitar una cita previa en un organismo público, siempre prefiero contactar con una persona que con una herramienta de Inteligencia Artificial. Eso sí, hay que señalar que estas herramientas son útiles para los trabajadores de estos servicios. Ofrecen soluciones personalizadas para dar respuesta a los problemas concretos del cliente, de una manera rápida y efectiva. Soluciones que después han de pasar por el filtro y las maneras de comunicación del operario. Un instrumento a tener en consideración, aunque el trabajador que nos atienda tenga experiencia en ese puesto de trabajo.
La Inteligencia Artificial es útil para perfilar la atención personalizada. Algunas empresas envían correos electrónicos de servicio postventa, cuando ha pasado un tiempo desde la adquisición de un producto o servicio. Se hace sobre todo en el comercio electrónico. Hay herramientas de e-mail marketing que ya tienen estos mensajes redactados. Pero la Inteligencia Artificial permite adaptar el texto al historial de compra y a las características del cliente. Huyendo de ese mensaje estándar que imaginamos que se lo envían a todos.
La IA también es perfecta para diseñar ofertas y promociones personalizadas que contribuyen a fidelizar a los clientes.
Formación personalizada de los trabajadores.
Como recuerda CC. OO., todos los trabajadores tienen derecho a la promoción y formación profesional en el trabajo. Este derecho viene recogido en el artículo 23 del Estatuto de los Trabajadores. Los trabajadores con menos de un año de antigüedad tienen derecho a un permiso de 20 horas anuales retribuidas para la asistencia a cursos de formación y perfeccionamiento profesional relacionados con la actividad que realiza la empresa. Este derecho se puede prorrogar durante los 5 años siguientes con la misma cuantía de horas.
La formación en el puesto de trabajo es un derecho del trabajador, pero también una inversión rentable para la empresa. Cuanto mejor esté formado el trabajador, más productivo será.
Los trabajadores acuden a veces a cursos donde se imparten conocimientos que ellos ya dominan, en cambio, no atienden a cuestiones donde se sienten más perdidos. Estos cursos no son provechosos para ellos, más allá del descanso que representan con respecto a su jornada laboral habitual. Tampoco es beneficioso para la empresa, son horas de trabajo que se pierden.
Conociendo el desempeño habitual del trabajador, la IA puede personalizar los cursos formativos ofreciendo una formación acoplada a las aptitudes, carencias y necesidades del trabajador. Lo hace detectando los puntos a reforzar y adaptando el contenido del temario. Lo cual hace que la formación sea más útil tanto para el trabajador como para la empresa.
Toma de decisiones empresarial.
La información es poder y si hay algo en lo que la informática y la tecnología han contribuido de manera cualitativa en la dirección de empresas, es en la recogida y gestión de datos. Unos datos que ayudan a los empresarios a tomar decisiones más consistentes.
La informática está plagada de herramientas de análisis de datos. Pero es la IA, combinada con otras tecnologías de nueva generación como Big Data, lo que permite al empresario aprovechar al máximo todo el potencial que le ofrece la información.
La tecnología Big Data recoge y procesa millones de datos en décimas de segundo. La IA, por esa característica de aprendizaje continuo que tiene, le permite ir filtrando cada vez mejor los datos recibidos y darles un valor ponderado. Presentando tendencias, proyecciones y previniendo el desarrollo más probable de los acontecimientos que ayudan a que el empresario tome las decisiones con un menor riesgo.
Al mismo tiempo, la IA sugiere al directivo propuestas y medidas a tomar para alcanzar los objetivos. Un recurso inestimable en la dirección y gestión de empresas.
Si nos paramos a investigar, hay más ventajas que ofrece la IA en el día a día y de las que no hemos hablado. Esta es solo una pequeña muestra de cómo puede aumentar la productividad en las empresas.