¡Ya llegó el tiempo del “cocooning”!

¡Ya llegó el tiempo del “cocooning”!

El veranito es agradable sólo si se tiene un punto de agua a proximidad, aire acondicionado, potentes ventiladores, bebidas frescas en la nevera y un pueblo, porque si no… ¡no me digáis que sudar la gota gorda tanto de día como de noche es algo placentero! Pfff… Por ello, cuando por fin llega el otoño, yo me pongo de lo más contenta y pienso en el tan cercano y divino invierno. Para mí, esta maravillosa estación del año es sinónimo de frío, de placeres inestimables y de “cocooning”, cómodamente instalado en un buen sillón, tapado con una mantita de lana suave, frente a la lumbre, tomando un vino y leyendo un buen libro.

Para preparar estos tan dulces y venideros momentos, y al tener el mi viejo sillón una de las patas rotas, no me lo he pensado mucho y he encargado en la tienda online  Dismobel un espectacular sillón en el que poder acurrucarme y disfrutar de lo que más me gusta. ¡Me encanta esa tienda! Tiene un amplio catálogo de muebles online con las últimas tendencias en muebles y decoración, que te permiten conseguir darle a tu hogar un estilo y una personalidad propios. Yo soy cliente desde hace unos años, al igual que lo era mi madre, ya que esta empresa viene avalada por más de cincuenta años de experiencia en el sector del hábitat, distribución de muebles de las mejores marcas y fabricación de muebles a medida, una tienda online de muebles, de confianza para comprar de forma fácil, rápida y segura desde tu casa.

El fenómeno “cocooning”…

El denominado fenómeno “cocooning” va ganando cada vez más adeptos. ¿En qué consiste exactamente y por qué se produce? Ante todo, hay que saber que “cocooning” significa literalmente “capullo” y que se utilizó por primera vez a inicios de los años noventa por la consultora de marketing Faith Popcorn. Se aplica al hogar, que es como una especie de nido calentito y cómodo que invita a acurrucarse en su interior. Pues, se trata de un sitio agradable que dispone de todo lo que uno puede necesitar para sentirse bien, como el cobijo, la comida, los servicios básicos, etc.

Los expertos en la materia avanzan que ello sucede debido en gran parte a la tecnología, al fácil acceso a Internet desde la comodidad de la casa y a la crisis económica que lleva años azotando al mundo, lo cual ha ido generando un tipo de personas que a una vida social real y llena prefiere aislarse en su propio mundo, creándose una vida o vida social virtual. De esa forma, estos individuos se sienten más seguros y sólo se ven en la obligación de salir de sus hogares para ir a trabajar, comprar, etc. Algunos especialistas asociaban antes el “cocooning” a las personas que sufrían problemas de inseguridad y que sólo en el hogar encontraban el espacio de paz que buscaban.

No obstante, a día de hoy se puede utilizar este término para hacer referencia a un refugio en el que uno puede encontrar cierto alivio cuando se pasa por períodos difíciles, ya que al quedarse en casa uno puede ahorrar y sentirse más seguro. Bueno… yo a esos extremos no he llegado, y cuando hablo de “cocooning” es para referirme al placer que siento cuando llego a casa después de un día extenso de trabajo y que puedo por fin relajarme de la mejor manera posible, pero ello también para mí puede referirse a los gratos momentos de amistad como lo son las comidas, cenas, aperitivos, etc., con la familia y amigos en mi propia casa. Aunque, sí hay que reconocer y admitir que el hecho de poder comprar todo lo que uno necesita por Internet, tal y como lo he hecho yo al encargar en la tienda online Dismobel el estiloso y comodísimo sillón Roxane, o de poder conversar durante horas por chat, en las redes sociales y demás con personas que se encuentren al otro lado del mundo pero también, incluso, a escasos metros, así como el hecho de pedir comida, etc., a domicilio, nos ha facilitado la vida, pero creo que tenemos que tener mucho cuidado a que no nos convierta en personas solitarias y aisladas.

El problema al que nos podríamos ver entonces enfrentados es al de ir perdiendo poco a poco nuestras habilidades sociales, como lo han señalado algunos eminentes sociólogos y psicólogos. Comunicar es importantísimo, por ello debemos hacerlo de manera real más bien que virtual.

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